Autoconsumo solar en comunidad de vecinos

El autoconsumo colectivo en comunidades de vecinos genera muchas dudas prácticas que no siempre se resuelven solo con la teoría: ¿cómo se convence a los vecinos en junta?, ¿cómo se reparte el coste?, ¿qué pasa si no todos quieren participar? En este caso práctico repasamos, paso a paso, cómo se desarrolló un proyecto real de este tipo en un edificio de 16 viviendas.

Punto de partida: el edificio y la propuesta inicial

  • Tipo de edificio: bloque de 16 viviendas, 4 alturas, con tejado plano de buena orientación y sin sombras relevantes.
  • Origen de la propuesta: un vecino, tras informarse sobre autoconsumo colectivo, propuso llevar la idea a la junta de propietarios con un estudio técnico ya elaborado por un instalador.
  • Participación inicial: de las 16 viviendas, 12 decidieron participar en el proyecto; las 4 restantes optaron por no sumarse en esta primera fase.

El proceso en la junta de propietarios

  1. Presentación inicial: el vecino promotor llevó a la junta un estudio técnico preliminar con potencia estimada, coste total, coste por vivienda participante y ahorro esperado, en lugar de plantear la idea de forma abstracta, tal y como recomendamos en autoconsumo fotovoltaico en pisos y comunidades de vecinos.
  2. Resolución de dudas: varios vecinos preguntaron por el mantenimiento futuro, la garantía y qué pasaría si alguien quisiera vender su vivienda. El instalador, presente en una segunda reunión informativa, resolvió estas dudas directamente.
  3. Aprobación: al tratarse de una mejora de eficiencia energética que no afectaba a los vecinos no participantes ni suponía coste para ellos, la aprobación se realizó con una mayoría simplificada, sin apenas oposición.
  4. Definición del coeficiente de reparto: se acordó un coeficiente de reparto dinámico, basado en el consumo real de cada vivienda participante, en lugar de un reparto fijo igual para todos, para evitar que las viviendas de mayor consumo se beneficiaran de forma desproporcionada del ahorro generado.

El presupuesto y el reparto de la inversión

ConceptoImporte
Potencia total instalada24 kWp
Coste total de la instalación21.000 €
Nº de viviendas participantes12
Coste medio por vivienda participante1.750 €

El coste por vivienda no fue exactamente igual para todas, ya que se ajustó de forma proporcional al coeficiente de reparto acordado (las viviendas con mayor consumo esperado asumieron una parte ligeramente superior de la inversión, en coherencia con recibir también una mayor proporción de la energía generada).

Trámites y tiempos del proyecto colectivo

  • Tiempo desde la propuesta inicial hasta la aprobación en junta: aproximadamente 2 meses (incluyendo la reunión informativa adicional con el instalador).
  • Tiempo de montaje físico: 5 días, al tratarse de una instalación de mayor tamaño que una residencial estándar.
  • Tramitación y alta de las 12 viviendas participantes ante la distribuidora: aproximadamente 10 semanas, un plazo superior al de una instalación individual debido a la necesidad de dar de alta cada punto de suministro participante de forma coordinada.

Resultados tras el primer año

Vivienda (ejemplo)Consumo anual aprox.Coeficiente de repartoAhorro anual aproximado
Vivienda tipo A (consumo bajo)2.800 kWh6,5%165 €
Vivienda tipo B (consumo medio)4.200 kWh8,8%225 €
Vivienda tipo C (consumo alto)5.600 kWh10,2%260 €

Ejemplos ilustrativos de tres perfiles distintos dentro de las 12 viviendas participantes; el ahorro real de cada vivienda dependió de su consumo concreto y su coeficiente de reparto asignado.

En conjunto, las 12 viviendas participantes generaron un ahorro combinado aproximado de 2.500 € en el primer año, con un periodo de amortización medio, considerando el coste individual de cada vivienda, de aproximadamente 7 años, en línea con lo habitual para instalaciones residenciales estándar (ver en cuántos años se amortiza una instalación solar), a pesar de tratarse de un proyecto colectivo con su propia complejidad añadida.

Cómo se gestionó el mantenimiento

La comunidad decidió contratar un mantenimiento anual centralizado para toda la instalación, con el coste repartido entre las 12 viviendas participantes según el mismo coeficiente de reparto utilizado para el ahorro, evitando así que cada vecino tuviera que gestionar el mantenimiento de forma individual. Esta gestión centralizada, según explicamos en mantenimiento anual de una instalación fotovoltaica: checklist, simplificó notablemente la administración del sistema para todos los participantes.

¿Qué pasó con los vecinos que no participaron inicialmente?

Tras ver los resultados del primer año, dos de las cuatro viviendas que inicialmente no se sumaron mostraron interés en participar en una futura ampliación. La comunidad está valorando una segunda fase que incremente la potencia instalada para dar cabida a estas nuevas incorporaciones, un proceso que, como vimos en autoconsumo fotovoltaico individual vs colectivo: guía completa, requeriría una nueva tramitación administrativa, aunque técnicamente resulta viable dado el espacio de tejado disponible.

Aprendizajes de este caso práctico

  • Llevar un estudio técnico concreto a la junta, en lugar de plantear la idea de forma abstracta, fue determinante para lograr una aprobación rápida y sin apenas oposición.
  • El coeficiente de reparto dinámico evitó conflictos entre vecinos con consumos muy distintos, al ajustar tanto la inversión como el ahorro a cada perfil de consumo real.
  • La gestión centralizada del mantenimiento simplificó la administración del sistema para toda la comunidad, evitando que cada vecino tuviera que gestionarlo de forma individual.
  • La participación voluntaria permitió avanzar con el proyecto sin necesidad de esperar a un consenso del 100% de la comunidad, y dejó la puerta abierta a que los vecinos inicialmente no participantes se sumaran más adelante.

Preguntas frecuentes

¿Es habitual que no todos los vecinos participen desde el principio? Sí, es bastante común; la participación voluntaria permite avanzar con el proyecto sin necesidad de un consenso total, y los vecinos inicialmente no participantes pueden sumarse más adelante en una ampliación futura.

¿Por qué el coste por vivienda no fue exactamente igual para todas? Porque se ajustó según el coeficiente de reparto dinámico acordado, de forma que cada vivienda invirtiera de manera proporcional a la energía que iba a recibir según su consumo estimado.

¿Cuánto tardó todo el proceso desde la propuesta hasta el funcionamiento real? Aproximadamente 2 meses hasta la aprobación en junta, y unas 10 semanas adicionales de tramitación y alta ante la distribuidora tras el montaje físico de la instalación.

¿Cómo se gestionó el mantenimiento entre tantos vecinos? Mediante un contrato de mantenimiento centralizado para toda la instalación, con el coste repartido según el mismo coeficiente de reparto utilizado para el ahorro energético.


Publicado

en

por

Etiquetas:

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *